¡TRISTE ÉPOCA LA NUESTRA!

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Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

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               Estoy convencido de la necesidad urgente de establecer un orden jurídico mundial, que bajo el influjo de la justicia social, activada tanto por instituciones públicas como privadas, permita a los seres humanos armonizar el planeta, establecer unas directrices financieras adecuadas al bien colectivo y no al interés particular de unos pocos. Este mundo dejará de ser habitable si las desigualdades continúan creciendo. No puede haber convivencia pacífica, sino eliminamos las barreras del egoísmo que nos enfrentan, con un reparto equitativo de los bienes sociales. En una sociedad como la actual, sin principios, ni éticas, con un aluvión de injusticias, no es factible que se respeten los derechos humanos, por mucho que los vociferemos y los recordemos. No será por leyes, ni tampoco por onomásticas, pero quizás nos falte el auténtico compromiso del genuino amor hacia los demás, para que nos podamos abrazar en la bondad toda la especie, de manera fraterna. Desterrado el vínculo que nos une, muere también cualquier tipo de conciliación. Todo fracasa, hasta la misma celebración del día mundial de la Justicia social (20 de febrero), encaminada a erradicar la pobreza, promoviendo trabajos decentes y pleno empleo, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social, lo que conlleva a una vida digna para todos.

               Qué bueno que la dignidad formase parte de todos los seres humanos. Reconozco que una profunda amargura nos embarga a multitud de ciudadanos, unos porque se encuentran desempleados y otros, porque teniéndolo, se les remunera con salarios ínfimos, dejándolos sometidos, tanto a ellos como a sus familias, en condiciones de vida totalmente míseras. Considero vital que la ética ciudadana reencuentre su espacio en la gente poderosa, en las finanzas y en los mercados, poniendo más interés en auxiliar a los excluidos del sistema. La solidaridad no consiste en entregar migajas, o aquello que nos sobra, se trata de poner en condiciones más ventajosas, para que cada uno libremente pueda avanzar a su ritmo, poblaciones enteras que se ahogan infrahumanamente. Téngase en cuenta, que los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más pronto que tarde. Por consiguiente, ya no podemos tolerar que las finanzas de los poderosos nos destruyan, en lugar de servir a las necesidades de toda la ciudadanía, especialmente la de aquellos más pobres. Ya no sirven las palabras, es la hora de la acción urgente, de que los gobiernos de todo el mundo, se comprometan a desarrollar un activo mundial capaz de promover un impacto social de mínimos, para que los marginados al menos puedan levantar cabeza.

               Indudablemente, ante las graves situaciones de injusticia que sufren una buena parte de la ciudadanía, las profundas desigualdades sociales cada día más horrendas, y las penosas condiciones de desventaja en las que se hallan poblaciones enteras de todos los continentes, no podemos caer en la indiferencia o en mirar hacia otro lado. En los últimos tiempos, se vienen produciendo, en todo el orbe, fenómenos vergonzosos para la propia especie humana, auténticos fenómenos de explotación, sobre todo en perjuicio de los trabajadores más débiles, migrantes o marginales. En todos los países se debieran asegurar unos niveles salariales adecuados al mantenimiento del trabajador y de su familia, incluso con cierta capacidad de ahorro. Igualmente, todas las naciones debieran asegurar una cultura más humana y menos interesada. De no cesar este injusto clima de despropósitos, podemos llegar a un suicidio colectivo de la propia especie, unos por amargura y otros por tormento. Naturalmente, no podemos quedarnos quietos sin hacer nada. Hay que reiniciar nuevos modos y maneras de vivir, escuchando todas las voces, y cuidando mucho más las desapariciones forzadas. Tampoco podemos truncar proyectos de vida porque nos estorben o nos sean molestos para nuestros intereses. Sin duda, el mundo ha de reconciliarse con su propia especie y buscar menos divisiones que no conducen a buen puerto.

               La dársena de la paz llega por la vía del entendimiento, sin vencedores ni vencidos, sin destrucción del adversario, sin muchedumbres explotadas y oprimidas, con la liberación de los ciudadanos y la consolidación de sus derechos y obligaciones. ¡Triste época la nuestra! Desgraciada la generación que desprecia a sus mismos progenitores, a su idéntico linaje, cuyos gobiernos merecen ser juzgados y cuya justicia es una injusticia permanente. El mercado todo lo compra, todo lo decide a su manera y antojo, sin contar con los moradores de los pueblos, sobre todo aquellos ciudadanos extenuados por largas e intensas privaciones que piden logros de bienestar tangibles a sus dirigentes de manera inmediata, y una adecuada satisfacción de sus legítimas aspiraciones. Indudablemente, es muy fácil sembrar lenguajes, apenas cuestan nada las palabras, pero la reconstrucción moral exige algo más que buenos deseos, o una concepción de la realidad impuesta por la fuerza, requiere reconocer íntegramente el valor supremo del ser humano, de la conciencia humana, vinculada únicamente a una atmósfera de armonía globalizada. Por tanto, hay que ir más allá del mero reconocimiento de estos derechos universales para reafirmar, que es un estricto deber de justicia, impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales de algunos ciudadanos, o sea las básicas, mientras otros lo dilapidan todo.

               Advertía, en su tiempo, el filósofo griego Aristóteles, que “cometer una injusticia era peor que sufrirla”. Pienso que tenía razón. En consecuencia, que circunstancias como el lugar en el que una persona nace, se desarrolla, su género o grupo étnico, determinen su calidad de vida, es la mayor iniquidad que pueden cometer unos sujetos pensantes. Ciertamente, la inmoralidad siempre es diabólica, pero es más horrorosa ejercida contra un desdichado. Por desgracia para todos nosotros, estamos creando un mundo cruel, con modelos de desarrollo discriminatorios, insostenibles y corruptos, donde el diálogo ya está marcado por el poder, y no por los pobres. Miles de millones de ciudadanos se encuentran totalmente desprotegidos, sin protección social alguna, y todo por haber nacido en un territorio castigado por la exclusión. Ahí radica el gran absurdo nuestro, pretendemos ser justos sin serlo, es el guión perfecto para la obra maestra de la deslealtad. ¿Habrá mayor ingratitud que ser traidores con nuestra propia estirpe? El corazón ciudadano, obviamente, no puede estar muy tranquilo.

               Nuestra obligación de sobrevivir va en los genes, y además va consonancia con nuestro específico hábitat, con ese cosmos armonioso del cual dependemos. Por tanto, el mundo tiene que equilibrarse hacia la inclusión social, no puede permanecer impasible a tantas lágrimas vertidas por corazones inocentes, que forman parte de su mismo tronco humano. Esta es la gran movilización pendiente, que no es otra que un llamamiento a la justicia social más allá de las conmemoraciones, que están bien, pero que mejor estarían con otras políticas de hechos y de iniciativas. Yo, de momento, no veo corrección por ningún sitio; en cambio, sí que veo un descontento planetario común que debiera conmovernos al menos para ponernos a trabajar en serio. Sobran las promesas. Y, desde luego, faltan nuevos aires para que las crisis humanitarias no sigan avanzando. Por eso, la falta de justicia social universal debería constituir una ofensa para todos nosotros, pues, como dice un adagio, al ser humano sólo le puede salvar otro ser humano.

                              Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

corcoba@telefonica.net

15 de febrero de 2015

Salmón asado con soya y miel

Una mezcla dulce, agria y salada de salsa de soya, vinagre de arroz y miel sirve como marinada y como salsa para este delicioso y saludable salmón inspirado en la cocina china. Las semillas de sésamo tostadas le dan un acento alocado y atractivo. Conviértelo en un platillo, sirviéndolo con arroz integral y pimientos rojos y rodajas de calabacita (zucchini, calabacín o zapallito) salteadas.

Nuestra receta es libre de gluten y baja en calorías, carbohidratos, sodio, colesterol y grasas saturadas. Es apta para diabéticos, saludable para el corazón y ayuda a mantener un peso saludable…

Haz clic aquí para ver esta exquisita receta…

Ventajas y desventajas de consumir carne de cerdo

Algunas personas evitan comer carne de cerdo (puerco) porque la consideran muy grasosa y otros temen contraer algún tipo de enfermedad, principalmente la triquinosis. Por el contrario, hay quienes la consideran una buena opción proteica (proporciona proteínas) que incluso aporta otros beneficios para la salud. Descubre los pros y los contras de este tipo de carne, cuyo consumo a nivel mundial es superior al de otras como la vacuna (de vaca) o la de pollo.

¿Te gustan las costillitas de cerdo? ¿Adoras los chorizos y las salchichas hechas de carne de cerdo? ¿Te fascina el tocino? ¿Se te hace agua la boca con un lomo de cerdo en salsa agridulce? ¿Y qué tal el tradicional lechón o pernil? ¿O el famoso jamón ibérico? No estás solo. Hay muchas personas en todo el mundo que adoran comer cerdo. Pero es probable que hayas escuchado algunas versiones que ponen la reputación de esta carne, en tela de juicio, sobretodo cuando se habla de los efectos que tiene en la salud.

Y es que todavía existen diversos prejuicios relacionados con comer carne de cerdo, a pesar de ser la de mayor consumo a nivel mundial. De hecho, en lugares como Alemania, Holanda y los Países Bajos alcanza los 60 kilogramos anuales per cápita (por persona) y en los Estados Unidos (que es el principal productor y exportador en el mundo) el consumo anual per cápita es de 25 kilos.

Los principales mitos o temores en torno a esta sabrosa comida son que aporta un alto contenido de grasas y colesterol a la dieta y que puede transmitir enfermedades a los humanos, como la triquinosis. Pero esto no es tan así…

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Multi-faith prayers ring in New Year in Reno

In a remarkable interfaith gesture, various religions got together in Reno to celebrate the ringing in of the New Year in a unique and divine manner, away from the glitter of the casinos.

Coordinated by religious statesman Rajan Zed, “Multi-faith New Years’ Eve Service” hosted by Reno Buddhist Center included prayers by Christian, Muslim, Hindu, Buddhist, Jewish, Baha’i and Native American leaders.

Religious leaders who prayed included Seventh Day Adventist pastor Omar A. Palmer, Muhammed A. Quddus of Muslim community, Hindu leader Rajan Zed, Buddhist priests Matthew T. Fisher and Shelley L. Fisher, Jewish rabbi Elizabeth W. Beyer, Baha’i teacher Bradley S. Corbin, American Indian spirituality scholar Brian E. Melendez, Mormon elder David L. Mathis and June Canak of Unification Church. Jim R. Eaglesmith sang multi-faith musical medley, Spirit Singers headed by Leslie Alice Fudge delivered “Turn, Turn, Turn”, while Laurie Martin lead a team of drummers.

There was no “cover charge” for this Service where all were welcome and which ended at midnight with drum beats and ringing of bells.

Prayers were a more appropriate way to welcome the New Year to our lives than gambling and drinking in the casinos and bars, Rajan Zed, who is President of Universal Society of Hinduism, pointed out. They intended to make this Service an annual feature, thus bringing diverse religions together to pray for joy and love in the lives of all in the upcoming year, Zed added.

Nevada Governor congratulates Zed on 4 years of weekly interfaith forum

Nevada Governor Brian Sandoval has congratulated distinguished religious statesman Rajan Zed for four years of continuous publication of weekly interfaith column “Faith Forum” in a Gannett publication.

In a signed Certificate of Recognition presented to Zed, Governor Sandoval wrote: “Congratulations on this memorable milestone!”

“Faith Forum”, a highly popular one-of-a-kind weekly dialogue on religion at a Pulitzer winner Reno Gazette-Journal (RGJ) in Nevada, completed four years of publication on February four.

Rajan Zed, who has been bestowed with “World Interfaith Leader Award”, leads a panel of leaders of various religions and denominations to produce this weekly discussion Forum, involving important religious/spiritual issues affecting the area-country-world. Panelists currently include: Rev. Robert W. Chorey (Roman Catholic), Dr. Stephen B. Bond (Christian Church), Dr. Sherif A. Elfass (Muslim), Jikai’ Phil Bryan (Buddhist),  Rabbi ElizaBeth W. Beyer (Jewish), Dr. Bradley S. Corbin (Baha’i), Brian E. Melendez (Native American), Dr. Kenneth G. Lucey (religion professor), Fr. Stephen R. Karcher (Greek Orthodox) and Sharla S. Hales (Mormon).

Zed points out: This widely read column is for constructive dialogue and this dialogue effort has brought more mutual understanding and trust and loyalty in the community.

President of Universal Society of Hinduism, Rajan Zed has read opening prayers in United States Senate and US House of Representatives in Washington DC, various State Senates and State Assemblies/Houses-of-Representatives, various County Commissions and City Councils all over USA. Many cities in USA have named October 25 as “Rajan Zed Day”.

RGJ, whose traces go back to 1870 and which has been recognized for its journalistic excellence, is one of the leading newspapers of Nevada and produces various other print and online publications also. McLean (Virginia) headquartered Gannett is an international media and marketing solutions company headed by Gracia C. Martore.

Los peligros del enjuague bucal

Hola Andres, sabías que el enjuague bucal te puede provocar cancer?
El mal aliento no sólo es vergonzoso, también puede ser una señal de problemas de salud. Mientras que la mayoría de nosotros experimentamos algún tipo de mal olor en la mañana se estima que hay muchas personas que padecen de mal aliento durante el día.
Recuerda que el mal aliento es curable, incluso si ya lo has probado todo, si sigues los consejos del libro “Adiós Al Mal Aliento”, lo puedes curar en pocos días.
El mal aliento puede ser causado por una serie de cuestiones diferentes, tales como estreñimiento, la diabetes, o los problemas del hígado. Pero las causas más comunes de la cavidad oral son enfermedades de las encías y la falta de hidratación. Las personas deberían contemplar estos factores cuando se trata de librarse de este problema.
Los productos más comunes incluyen artículos para refrescar como el enjuague bucal y las mentas. Estos productos se comercializan ampliamente en la televisión y en las tiendas comerciales. Aunque todos estos tienen la capacidad para cubrir el mal aliento durante un corto periodo de tiempo, también contienen ingredientes tóxicos que pueden crear halitosis crónica.
El enjuague bucal es uno de los productos de higiene más ampliamente utilizados. La mayoría de los consumidores no son concientes de las toxinas químicas que están presentes en la mayoría de los enjuagues bucales comerciales. Estos productos de enjuague bucal contienen 26% de etanol, que es más que una copa de vino. Los científicos han demostrado que el alcohol reacciona en el enjuague bucal para crear un subproducto altamente cancerígeno llamado acetilaldehído.
El uso excesivo de enjuague bucal está relacionado con varios estudios orales de infecciones bacterianas, caries y cánceres de boca. El alcohol presente en el enjuague bucal causa sequedad de boca, esto puede permitir el sobre crecimiento bacteriano. Además, si tienes tapaduras plateadas, aumenta la exposición al vapor de mercurio de los empastes de la amalgama. Más Aún, el alcohol daña y mancha el esmalte de los dientes creando un ambiente propicio para la caries dentales…
A muchas personas les gusta probar los chicles y dulces con sabor a menta para mejorar su aliento. Desafortunadamente, estos productos están cargados de aromas artificiales y conservantes que son neurotóxicos y cancerígenos. Se recomienda evitar estos productos.
El primer paso para una buena salud oral es la hidratación óptima con una fuente de agua purificada. Además, de una dieta baja en azúcar y rica en fitonutrientes y antioxidantes. Existen ciertas hierbas naturales aromáticas que contienen fitonutrientes que alcalinizan el contenido salival y traen un olor rico y limpio para la boca. Estas hierbas también pueden contener una gran variedad de antioxidantes.
Las semillas de hinojo proporcionan un olor muy agradable aliento. El hinojo contiene también antioxidantes y ayuda a aliviar los gases y distensión en el sistema intestinal. Las semillas de hinojo inmediatamente alcalinizan la saliva que naturalmente evita el crecimiento excesivo de bacterias malas. Además, estas pequeñas semillas secas son muy fáciles de llevar durante un viaje.
La menta y el perejil contienen vitamina C y clorofila, que son a la vez productos para limpiar y purificar el cuerpo. Al igual que el hinojo, estas hierbas alcalinizan la saliva que naturalmente evita el crecimiento excesivo de bacterias malas. Además, tienen una gran capacidad para neutralizar el olor fuerte del ajo y la cebolla.

Si estás buscando un remedio eficaz y definitivo para el mal aliento, a partir de ingredientes naturales y fáciles de conseguir, te recomiendo el libro “Adiós Al Mal Aliento”.
Un Abrazo,
Felipe Alfaro

► ¿Por qué deseo una reforma migratoria sin demoras y justa en su totalidad?◄

 Sr. La Patría lo necesita, el Inmigrante lo añora
Sr. La Patría lo necesita, el Inmigrante lo añora

Yo fui uno de ellos, sé cómo se siente no tener paz,  tranquilidad y mucho menos  libertad para salir de las sombras y sin temores. ¿Cómo  justa en su totalidad? Una reforma migratoria que incluya a todos aquellos que ya están en los EE.UU. a excepción de quienes violan y no respetan las leyes. Una reforma que evite la separación de las familias, se habla de un programa de visas ¿Para qué traer más,  si ya están aquí?


Editorial
Reno, Nevada. 10 de febrero del 2015.
Por Andrés González.

Tengo más de 30 años de luchar para que todos los que ya están en este país, sean considerados y tengan paz, NUNCA he dicho que deben quedarse quienes violan y no respetan las leyes; y además solo piensan en satisfacer sus caprichos cometiendo delitos; las oportunidades deben ser para quienes desean un futuro mejor y lo demuestran trabajando y respetando los reglamentos y leyes que este país tiene establecidos para la seguridad de sus habitantes; quienes NO respetan, deben regresar a sus países de origen en donde no corren el riesgo de ser encarcelados o deportados.
Pero quienes están al frente de esta situación, partiendo de los Congresistas hasta el Presidente, deben entender que la economía depende en su mayoría de la inmigración, son ellos quienes vienen buscando un futuro mejor para sus hijos, porque persiguen ideales de superación que les permitan una mejor calidad de vida. Son gente honesta y trabajadora que agradece cuando sus patronos los tratan bien y les dan una oportunidad, es por eso que corresponden y agradecen trabajando duro.
Quienes no tienen documentos, NO son carga pública señores, los hacen que sean son la sociedad y el sistema, introducidos para conformarlos y mantenerlos pobres; pero ya es tiempo de despertar y darnos cuenta que venimos a este país a trabajar duro y no debemos conformarnos con dádivas, que solo nos mantienen esperando lo mínimo, cuando trabajando duro podemos tener lo máximo; cuando se vive del sistema, nunca se puede ahorrar y los años pasan y ¿qué tendremos para mañana en caso de llegar a a una tercera edad?
Para quienes podemos votar, debemos apoyar una reforma migratoria justa que incluya a toda la gente honesta y trabajadora, ya que esto no causa gastos, sino que genera empleos. Ningún trámite ni proceso de documentación es gratis, todo tiene un costo elevado que cubre gastos y genera divisas.
Nota: Cuando se pide una reforma justa, debe ser para todos, quienes ya están aquí, es algo que no se está pidiendo con paquetes de ayuda pública del sistema o de los fondos federales.
Muchos norteamericanos piensan que el indocumentado viene y está aquí solo por las estampillas de comida o ayuda para vivienda, cuando nosotros sabemos que eso no es cierto, porque para calificar para esos programas de ayuda, se necesita un estatus legal calificado o la ciudadanía. El inmigrante honesto se caracteriza por el arduo trabajo, eternamente agradecido con quienes le brindan la oportunidad de un trabajo digno que le permita mejorar su calidad de vida.

La palabra amor en un mundo de intereses

Por Víctor Corcoba Herrero/ Escritor
corcoba@telefonica.net
En un mundo en el cual tantas veces se relacionan historias de amor que no son tales, que se cultiva la venganza hasta extremos insospechados, que se practica el odio y la violencia más que la reconciliación y la armonía, realmente cuesta divisar la autenticidad de ese amor que mueve todo el universo. Los mismos asesores especiales de Naciones Unidas sobre la prevención del genocidio y la responsabilidad de protegernos, recientemente llamaban a todos los individuos con influencia, incluidos los líderes políticos y religiosos, a abstenerse de exhortar a la violencia como respuesta a las atrocidades cometidas por grupos

terroristas. Con urgencia hemos de retornar al verídico amor; es una cuestión fundamental para la convivencia y para la vida misma en sí. Para ello, pienso que debemos comenzar por interrogarnos a nosotros mismos, sobre lo qué somos y sobre aquello que queremos ser. Muchas personas hoy tienen miedo a hacer opciones definitivas, a donarse al amor y también a verse crecer en el amor, junto a los demás. Por desgracia, nos invade la cultura de lo efímero, de lo momentáneo e inestable, obviando que el verdadero gozo radica en esa transcendencia conciliadora y reconciliadora de poder caminar unidos.

Nada se entiende sin amor, pero ha de ser verdadero. Tampoco nada se sustenta sin amor, pero ha de ser auténtico. Ciertamente, resulta difícil dejarse cautivar por él en un mundo de intereses. Sea como fuere, a todas luces, vivimos en un mundo de contradicciones. Hoy, prácticamente en todos los países celebramos la onomástica del amor en San Valentín (14 de febrero). Sin embargo, el estado de confusión es tan grande, que ubicamos el amor como un sentimiento tan solo, cuando en realidad es una actitud de vida, que nace de la experiencia de vivir. Al fin y al cabo, uno crece según el amor que se dona asimismo y que ofrece por doquier. Por consiguiente, quien intenta desentenderse de su capacidad de amar se dispone a odiarse de igual forma. Uno ha de reencontrarse, del mismo modo en el amor, para poder ser feliz. Se equivocan aquellos que tienen el corazón endurecido, que no han probado el genuino amor en sus vidas. Es más un amor de obras que de palabras, de sentirse acompañado, incluso por quienes nos odian. Evidentemente, la grandeza de la humanidad está determinada por esa capacidad de sentirse próximo con el prójimo que sufre. Si somos incapaces de socorrer a los que soportan el dolor de las injusticias, de tener compasión por ellos, hasta el punto de no ayudarles a sobrellevar el sufrimiento, tiene bien poco sentido hablar del amor.

Hay tanto amor que no es, que el efectivo amor es cada día más escaso. Nos hemos alejado del amor, y nos hemos imbuido de un amor que todo lo confunde e imagina, que no se mueve en otro horizonte nada más que en el de los beneficios. La persona que en verdad ama está pendiente de todo y de todos, su ritual forma de ser está más en dar que en recibir, en hacer lo posible por perdonar y comprender. Lo decía Gandhi: “el amor jamás reclama; da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga”. Y, ciertamente, servir por amor a la verdad y a la justicia, convertirse en una persona que ama realmente, es una acto de mucho valor, pero también de grandes esperanzas. Son las pruebas de amor las que inspiran las más honestas hazañas. Donde reina el amor sobran tantas cosas, hasta las mismas legislaciones y también cualquier conmemoración. Día a día hemos de amar sin medida, y ha de costarnos amar. Porque el verídico amor no se encuentra hecho, tampoco se compra con una rosa, hay que realizarlo cada uno consigo mismo, trabajarlo a destajo, beberlo a corazón abierto y convidar a los semejantes, no para que se entretengan, sino para que se sumen a esta pasión que, por otra parte, tampoco se puede ocultar, pero que imprime el regocijo de vivir con fundamento.

San Valentín, allá por el siglo III, vio que era injusto que el emperador Claudio II, decidiera prohibir la celebración de matrimonios, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, y no dudo en desafiarlo, celebrando en secreto uniones de jóvenes verdaderamente enamorados. En este sentido, pienso que la sociedad de hoy da muchas facilidades para reunirse, para hacer el amor con cualquiera, pero pocas para efectivamente encandilarnos de la persona. Enamorarse no es un mero guión de una telenovela más que nos injertamos en vena, es todo lo contrario, un camino a seguir para afrontar los desafíos que la vida nos presenta y ser capaces de reconocer e interpretar las necesidades, las preocupaciones y los anhelos que anidan en el mismo corazón de cada ser humano. Éste es el camino que ha de recorrer toda persona que opte por amar, y dejarse amar, por abrir el corazón a su amor y permitir que sea el amor, y sólo el amor, el que guíe la vida. Quien no se enamora de su propia existencia, quien no tiene plena conciencia de que uno también es querido, que uno también infunde pasión y ternura, apenas vibrará con el verbo, será pobre de espíritu, andará sediento y perdido, sin poder remar ni interiormente. ¿Habrá desolación mayor? Advierto que las tristezas del corazón matan mucho más rápido que cualquier bacteria o virus, porque hasta el mismo entusiasmo se pierde.

En consecuencia, apremia querer, pero aún más querernos, en un mundano planeta donde tantas veces destruimos el deseo de la exactitud, de la búsqueda, y la disponibilidad para el amor. No entiendo cómo seres humanos se pisotean ellos mismos el amor. Algo terrible. Sin palabras. Las personas tienen que entenderse. No puede haber divisiones. Las naciones, como los ciudadanos, no han de tener miedo de vincularse entre sí. Somos hijos del amor, pero de un amor muy diferente al que se vive y se predica actualmente. El reto, como en su tiempo hizo San Valentín, pasa por restaurar la fidelidad, otro valor en crisis. Ahora nos instan a buscar siempre el cambio, la novedad más absurda y esclava, soslayando hasta las propias raíces de nuestros progenitores. Soy de los que pienso, que únicamente aquel que cohabita con un alma noble es servido con franqueza, y es cuando puede hermanarse a su semejante. ¿Cuántas personas no son leales ni a sí mismos? Nuestra obligación de sobrevivir en el amor, no es tan solo para nosotros, sino también para el especie, para este hábitat y para este cosmos en el cual nos bañamos. La fuerza de una especie, como la fuerza del mar, se funda en su mutua nobleza de oleaje y en su misma correlación de latidos, para todos los tiempos y todas edades. Claramente, amar es hallar en la belleza del otro tu propia belleza. Sólo así se puede uno embellecer mutuamente. Por tanto; capacítese para el amor, ame más el diario amor, y quiérase hasta la extenuación.
Víctor Corcoba Herrero/ Escritor
corcoba@telefonica.net
8 de febrero de 2015.-